
Caso Monsalve: testimonios laborales y audiencia clave en octubre
El caso Manuel Monsalve ingresa a una etapa procesal decisiva. Nuevos antecedentes contenidos en el expediente judicial permiten reconstruir cómo distintos funcionarios de la Subsecretaría del Interior percibían el ambiente laboral durante la gestión del exsubsecretario, en medio de una acusación fiscal que busca llevarlo a juicio oral.
El ambiente laboral: entre la incredulidad y el machismo
Las declaraciones, prestadas principalmente durante marzo de 2025, muestran una realidad marcada por percepciones contrapuestas. Mientras algunos colaboradores describieron a Monsalve como una autoridad respetuosa, otros reconocieron episodios de machismo, comentarios incómodos y conductas pasivo-agresivas.
Uno de los elementos que adquiere particular relevancia es que funcionarios cercanos al exsubsecretario reconocieron haber experimentado “cierta incredulidad” frente a la denuncia presentada por una exfuncionaria.
Testimonios y reconstrucción de los hechos
Una de las primeras funcionarias en declarar, identificada como V., relató que la denunciante recibió un mensaje de Monsalve en un momento en que no existía una reunión laboral programada. Posteriormente, V. supo que la denunciante había sido observada con un derrame en el ojo, atribuido en ese momento al estrés, antes de tomar una licencia médica.
Por su parte, Enrique Inostroza, asesor de Monsalve, sostuvo que la denuncia produjo sorpresa en la Subsecretaría. “Existía cierta incredulidad respecto a la denuncia en contra de Monsalve”, afirmó Inostroza, quien mantiene una relación de cercanía política y personal con el exsubsecretario desde hace 25 años.
En contraste, otra funcionaria, identificada como C., describió un estilo de liderazgo diferente. “Su comportamiento en algunas oportunidades era más bien pasivo agresivo. Además, era sarcástico e irónico”, declaró, añadiendo que el ambiente laboral incluía “bromas machistas” que le generaban incomodidad.
La acusación de la Fiscalía y el extenso material probatorio
El debate sobre el ambiente laboral se produce cuando la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte, encabezada por el fiscal Francisco Jacir, presentó el 31 de agosto una nueva acusación contra Monsalve. El Ministerio Público lo acusa como autor de los delitos consumados de violación y abuso sexual, solicitando 10 años y un día de presidio por el primer delito, y cuatro años y un día por el segundo.
La acusación contempla un importante volumen de evidencia: 89 testigos, 106 documentos y 21 peritos. Entre los testigos figuran el expresidente Gabriel Boric, la exministra Carolina Tohá, el exministro Luis Cordero y la exjefa de gabinete Ana Lya Uriarte. Ninguna de estas exautoridades es testigo presencial de los hechos; su declaración apunta al contexto institucional.
“Nada, para mí esto fue una sorpresa mayúscula”, señaló Gabriel de la Fuente, exjefe de gabinete de Monsalve, al ser consultado sobre si advirtió cambios de comportamiento. Esta ausencia de observación directa no permite establecer por sí sola que los hechos denunciados no ocurrieron, correspondiendo al tribunal valorar cada declaración.
Conclusión Jurídica
El caso Manuel Monsalve evidencia una clara distancia entre las percepciones que algunos funcionarios tenían sobre el comportamiento del exsubsecretario y los antecedentes reunidos por el Ministerio Público. Los testimonios permiten reconstruir el ambiente laboral, pero por sí solos no determinan la responsabilidad penal. La audiencia de preparación de juicio oral, fijada para el 5 de octubre de 2026, será determinante para establecer qué parte del extenso expediente llegará a la etapa de juicio. El desafío para el sistema de justicia será separar las percepciones de terceros de la prueba concreta, pues en una causa de esta naturaleza, la reputación laboral o la incredulidad de los cercanos no sustituyen el estándar probatorio exigido por el derecho penal para acreditar delitos sexuales.
